viernes, 7 de noviembre de 2008

Millwall,No gustamos a nadie THE MYF




los seguidores del Millwall FC, un club del sureste de la capital británica, representan el estereotipo del fan violento, el hooligan con tatuajes, banderas de San Jorge y tripa cervecera que todavía hoy domina el imaginario colectivo europeo. Su identificación con el equipo es tan grande que el día en el que se celebró el último partido en el anterior estadio de Den, los seguidores asaltaron el campo, lo destrozaron con las manos y se llevaron pedazos de césped a casa. Fue el 8 de mayo de 1993. En la final de la Copa Federación del 2004 contra el Manchester United, consiguieron desplazar a más de 40.000 seguidores a Cardiff.Millwall nació casi a la par que el fútbol en Inglaterra, en 1855, en la isla de los Perros, una lengua de tierra bañada por el Támesis que albergó el puerto de Londres hasta 1982. A finales del siglo XIX, las llamadas docklands (tierra de muelles) eran un paraíso económico, sede de empresas manufactureras de comida, latas, salazones, tabaco y cerveza. Entre ellas se encontraba la fábrica de conservas C&E Morton, una firma que se fundó en 1849 en Aberdeen (Escocia) para proveer comida envasada a los barcos. Una vez en Inglaterra, algunos de los trabajadores de la fábrica formaron un equipo de fútbol, el embrión de lo que más tarde sería el Millwall.
Desde sus inicios, nunca se caracterizó por un juego de calidad. Pasó fugazmente por la Premier en la temporada 1987-88 tras más de 100 años en Segunda. En la temporada 2004-2005 bajó a Tercera. Sin embargo, todos los británicos conocen al Millwall por su mala reputación. Incluso en la propia web del equipo, en la sección de historia, puede leerse: "El Millwall siempre ha estado en la superliga de la violencia, pero en la liga menor del fútbol". El lema y título del himno del club es No gustamos a nadie, pero no nos importa. Y su historia está repleta de incidentes, desde los lejanos y violentos enfrentamientos con el West Ham en 1900, hasta el destrozo del campo del Luton en 1985 o los dos cierres del New Den, nombre del nuevo estadio, que se inauguró en agosto de 1993. Algunos de estos episodios comportaron la introducción de cambios en la legislación inglesa. Se obligó a estar sentado durante el partido, a algunos seguidores se les prohibió viajar con el equipo y con la selección nacional, se introdujeron medidas de identificación personal, se empezó a registrar bolsas y a cachear personas y se clasificó los partidos en tres categorías, según el riesgo de desórdenes.

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